Nosotras las arañas que no estamos tan versadas en las leyes de plagio, nos tomamos el atrevimiento de copiar este artículo, publicado ayer, 27/marzo en el diario El País… y NO escrito por nosotras, sino por los redactores de ese diario.
ENCUENTRO EN COLOMBIA
Un congreso infantil de la lengua española
elige ‘chocolate’ como palabra favorita

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Un grupo de participantes en el ‘congresito’. (Foto: AP)
EFE
MEDELLÍN.- Un “congresito” de la lengua española, con 52 escolares de Medellín como académicos, ha decidido que chocolate es la palabra más querida de su idioma, que ágape es el primer vocablo que debe rescatarse del desuso, y que la combinación de felicidad y gozo se conocerá como ” flapigozo“.
Las tres encabezan unas listas de las diez palabras más queridas (por querencia) del español, igual número de “desempolvadas” y otras tantas nuevas, que estos niños y niñas acordaron, definieron o acuñaron con vistas a un manifiesto infantil por la palabra.
El documento fue promulgado en un festivo acto al aire libre celebrado en el Palacio de Exposiciones de Medellín, que desde el pasado miércoles acoge el solemne XIII Congreso de la Asociación de Academias de la Lengua Española .
“Qué maravilla”, les dijo a sus autores el presidente del Comité de Honor de la cita de los académicos mayores y del próximo IV Congreso Internacional de la Lengua Española, el ex gobernante colombiano Belisario Betancur (1982-1986).
Junto al alcalde de la ciudad, Sergio Fajardo, y ante unos 1.500 escolares convocados para la promulgación del manifiesto, Betancur les anticipó luego que el lunes iba a llegar a su domicilio bogotano con “lumpereza”.
Es otra de las voces que estos 52 pequeños, con edades de 9 a 13 años y proclives a disciplinas artísticas, acuñaron “después de un largo proceso de consenso y de trabajar en la construcción de nuevas palabras”.
La definieron como “pereza que da los lunes de ir a trabajar o al colegio“, y la llevaron al último lugar de la lista de “las diez mejores palabras inventadas”.
Antes de ella y tras la inaugural “flapigozo”, colocaron los términos “murmulencio” (murmullo que se oye en el silencio), “tristesinra” (tristeza que se siente como un huequito en la barriga y que no tiene razón definida) y ” pionilla” (peinilla que se usa para sacar piojos).
También “lunor” (luz de la luna), “hormonado” (muchacho que come mucho), “fruspiro” (suspiro ahogado y repetido que se produce al bañarse con agua helada), ” pinochada” (mentira que va creciendo cada vez más) y “japisteza” (cuando se siente tristeza y alegría a la vez).
Son, para los miembros de este “congresito”, las mejores de todas las creadas por miles de escolares en talleres previos que dejaron, entre muchísimas, los vocablos “cokicom” (chip que guarda información para pasarla de computador en computador), ” canituras” (caníbales de la cultura) o “supercolifrastilisticoespidalidoso” (aspirador de peceras), la más larga de todas.
Estos chiquillos “han creado un mundo muy simbólico, para ellos, alrededor y en torno de la palabra”, dijo su portavoz, Diana Marcela Mosquera.
‘Comer y beber palabras’
Es la clave de la selección de “las diez palabras más queridas de la lengua española”, que para ellos son música, crispeta, carcajada, soñar , fútbol, mágico, amigo, montaña y mamá, además de la líder chocolate.
Las acordaron “después de comer y beber palabras, de pensar y discutir”, como lo escribieron en el Manifiesto Los Niños y las Niñas Tienen la Palabra, iniciativa apadrinada por la alcaldía, las Empresas Públicas de Medellín, el Grupo Santillana, la Universidad Eafit y la Corporación artística Cantoalegre.
En la otra lista están “las diez palabras desempolvadas”, que definieron tras “un largo proceso de deliberación y acuerdo”. Son, después de la inaugural ágape, cántaro, chéchere , embeleco, embrollo, menjurge, modorra, pipiolo, pañolón y güete.
“Para mí, la palabra más bonita es soñar”, dijo Natalia Franco, de 11 años y que, como parte del “congresito”, se inventó la de “guácale”, a la que dio la acepción de “persona a la que no le gusta el aguacate”
Tomás González, otro de ellos, desempolvó la de pipiolo, acuñó la de “quitapica” (aparato para quitar la piquiña -comezón-) y consideró como la más querida a “gomitas”, porque “es el dulce (comestible) que me alegra la vida”.
Ambos compartieron con sus compañeros de academia menor la estancia de cinco días en La Montaña Mágica, la reserva en la que elaboraron su manifiesto, en el que también les pidieron a las palabras que “no sean usadas para herir y matar, para obligar, prohibir y regañar “, y que, a cambio, sean sustituidas por otras “mágicas para imaginar un mundo habitado por la alegría”.
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Y nosotras las arañas, nos preguntamos, ¿qué palabras escojerían nuestros estudiantes como sus favoritas? ¿Qué palabras quisieran rescatar del olvido (o desenpolvarlas)? ¿Qué palabras inventarían ellos?
Por supuesto, tendríamos que hacerlo en inglés también.
Familias de nuestra escuela, en estos momentos en que nos dedicamos a incrementar el vocabulario de nuestros niños y niñas, ¿no sería esta una manera de demostrar concretamente nuestra intención?
Aquí vemos una foto de una pariente de Krista. Ahora sabemos por qué Krista está calva en algunos lugares. Es que se arranca los pelos y los usa como defensa ya que causan irritación. Yo no he sentido ninguno, quizás se los ha lanzado a los grillos que come.